Te regalo una rosa, la encontré en el camino, no sé si está desnuda o tiene un solo vestido (…), si la riega el verano, o se embriaga de olvido, si alguna vez fue amada, o tiene amor escondido.
Esa es la realidad de un corazon enamorado, pendiente en cuanto detalle le sea posible para complacer a su ‘alma gemela’ o al alma del mundo –si es que esta existe realmente.
El corazon se torna “a la medida de los temores, defectos y frustraciones”, para ser uno con el de mi alma gemela, pero a veces se torna tan a la medida de tal otro corazon, que es casi imposible despegarlos. He ahí el por que duelen tanto las rupturas.
El corazon: Maquinaria compleja, opera con logicas que la razona aún no alcanza a comprender.
¿En mi caso?, no, no hay tal alma gemela, pero yo la esperaré en paz.
Maracaibo, 18 de Diciembre 2011
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