He aquí mi vida, que me tiene como ahora: Fosilizado ante la pantalla de mi ordenador, una vida finita, que de repente se nos va.
Mi vida, mi sentir, es justo ese: La sensación de un pasado pisado, un presente efímero y un futuro distante que casi inconscientemente se vuelve cada vez mas lejano, una vida que comparte la crisis que yace dentro de mi ser. una crisis incurable, o al menos no por ahora.
Mi vida, es solo mía, aunque la “comparto” con infinidades de personas, a la hora de la verdad YO soy, fui y seré el único responsable de lo que pueda ocurrirme.
Este medio es el único que percibe mis palabras. Estoy sentado en mi cama, la computadora yace en mi regazo, debería estar mas que dormido pero no hallo mi cause, ese sentir que me haga querer venir a mi cama, es mas, lo hice por el simple miedo de que me cacharan despierto –aunque sé que tarde o temprano se darán de cuenta que no poseo en mi ni una sola gota del llamado sueño “reparador” y ni siquiera indicios de querer consiliarlo.
Mi vida, lastimosa y vulnerable. Centinela incansable de cuanto ocurra, el sueño es solo un estatus intermitente que recopila vivencias pasadas y las modifica para que las percibamos por nuevas y todo eso para luego romper –luego de 8 horas- en la plena realidad de un sol nacido nuevamente, de una Luna distante en el tiempo, de un atardecer por divisar, de muchas cosas por vivir.
Vida, ¿por que caducará la vida?, aprendes a decir que tal y despedida y gritas VIDA!, por que se acabará la vida?, te ves jugando a la escondida y al voltear preguntas ¡VIDA!
“Por una vida efímera…por todo cuanto nos quede por vivir, ya sean horas, días, semanas, meses o incluso años….por esa vida que aun no hemos vivido vale la pena caminar hacia el futuro, por eso digo que mi vida no es mas que una caminata finita”. – Gabriel E. Villalobos.
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