30 de mayo de 2011

Metas de la vida

<< Tengo que encontrarme entre los escombros, Tengo que reaccionar y no encogerme de hombros, Tengo cosas que hacer, no hay tiempo que perder >>

Eso es lo que todos –incluso yo-, alguna vez pensamos hasta sin querer. Mas o menos algo como ‘la vida es corta...o me apresuro o me quedaré sin oportunidades’. Pues sí, es cierto, la vida es corta, pero no hay por qué vivirla a toda velocidad.

Cada cabeza es un mundo, un mundo que tiene su propia manera de orbitar en un espacio imaginario. Un mundo capaz de hacer de cada uno de nosotros, algo que formará –en un futuro no muy distante- parte de algo mas grande llamado ‘sociedad’.

Cada vez que pensamos en lo que hacer al  día siguiente es como si le dijéramos al universo que no queremos hacerlo, ¿el por qué?, la vida está hecha para vivirla como venga, no para amarrarla a ciertas limitaciones o mandarle un pocotón de ordenes absurdas. Todos tenemos un destino (lo creamos o no), y ese destino se cumplirá tarde o temprano. Aunque la mayoría prefiera negársele a la idea de que eso en realidad existe.

Mi destino es algo confuso, pues mi razón dice que quisiera ser abogado, pero como dice RICARDO ARJONA ‘Nadie sabe a donde va, todos van a viejos o hacia algún lugar pero nadie sabe a donde va’

Y yo, personalmente, traduzco eso a lo siguiente: Tanto yo como los demás de este planeta, tenemos una idea concisa de lo que queremos lograr, a la cual, normalmente llamamos ‘meta’ aunque increíblemente pocos tienen una idea REALMENTE concisa y tan valedera como para esforzarse en función de ella y de su materialización.

Aquellos cuyas metas son ignoradas se les llama vulgarmente ‘soñadores’ pues es como aquél que sueña con sacarse un sorteo de lotería sin siquiera comprar un ticket.

Aquellos cuyas metas se cumplen son llamados ‘prósperos’, porque es como aquél pastor que abandona a su rebaño para buscar a una oveja descarriada: que concentran todo en encontrarla.

Las metas, son como ovejas descarriadas, conviene concentrarse en lograrlas para que así se dé el resultado esperado.

Concluyendo, les dejo esta moraleja: Si poseen una meta, no sean solo soñadores, conviene más que sean como los pastores en busca de ovejas...pero el ser un pastor o un loco por la lotería, por supuesto, queda bajo su propia conciencia.


G.E. Villalobos

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