Y solo algo es seguro: Aunque el apocalipsis acabe conmigo y con todos alrededor de mi, llegaré un poco loco al cielo, loco de cuanto viví.
Y si mi destino no fuese el cielo tambien estaré feliz, pues he siempre de tener la locura junto a mi.
Esa locura que me llevó a ser quien soy, quien seré y quien fui, la misma locura que hasta el sol de hoy vive, duerme, llora y piensa junto a mi. Esa locura que me habla de ti y que siempre ha de estar allí, pendiente de todo lo que ocurre, en vela cuidando de mí.
Gabriel Enrique Villalobos Ojeda.
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